domingo, 14 de abril de 2019

De mi libro de cuentos Cinta de Moebius

La cinta de Moebius.- Es un cinta muy especial que se estudia en matemáticas superiores, en topología (que no es el estudio de los topos). A veces se la explicaba a mis alumnos de cálculo integral en cálculo de áreas (a los pocos que entraban). Data su descubrimiento de 1858. Wikipedia dice de ella lo siguiente, en cuanto a la aplicación al arte: 

"El artista M. C. Escher utilizó la banda de Möbius como motivo principal en diversas obras. El artista de cómics Jean Giraud usa el seudónimo de Moebius desde inicio de los 80s en su obra más experimental ligada al género de la ciencia ficción. El artista Salvador Dalí usa un diseño de la cinta de Moebius para las manillas de llave de la tina de baño de Gala, en el Castell Gala Dalí de Púbol. El libro de cuentos Queremos tanto a Glenda, del escritor argentino Julio Cortázar, publicado en 1980, cuenta con una composición titulada Anillo de Moebius. El 17 de octubre de 1996, se estrenó la película Moebius, realizada en Argentina. Dicha película hace referencia a la teoría de la cinta que lleva el mismo nombre, aplicada a una supuesta red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires ampliada. Se basa en un cuento de A. J. Deutsch, A Subway Named Moebius (1950). El estudio de arquitectura holandés UNSTUDIO realizó un edificio basado en la cinta de Moebius. Mario Levrero tituló un cuento La Cinta de Moebius, y el recorrido del relato tiene las características de la banda. La banda argentina Catupecu Machu lanzó en 2009 un álbum titulado Simetría de Moebius en alusión a la banda. Además tiene una canción con el mismo título en el álbum”. 

Mi propuesta literaria para la cinta es el siguiente relato que escribí hace varios años. En él, la palabra “prin-cipio”, interrumpida en el último renglón (prin), recicla la narración al inicio del relato, donde se halla la segunda parte de la misma palabra (cipio), haciendo el relato interminable, infinito, precisamente como la cinta de Moebius. La cinta tiene una sola cara. Dos personas que caminen en lados "opuestos" de la cinta realmente estan del mismo (único) lado de la cinta. A eso alude el cuento. Antes, un video explicativo:




Ahora mi relato: 

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Cinta de Moebius

/cipio, on the beginin’, y comenzar de nuevo,
¿no es terrible?, de anticiparse a todo
de anticiparse a los hechos desencadenados
o anticiparse a la vida estando solos, o las dos cosas,
era como haber esperado antes
de tiempo, antes master
antes de la fecha que habíamos
marcado, del veintiuno, del viernes planeado, 
sí la conociste cómo no, sólo que no te acuerdas, boss,
claro: serán como cuatro años, tres o cuatro años, entonces todo tranqui,
master, los pleitos fueron después, mucho después, 
en esas fechas no, salvo que lo negaba:
a veces decía , a veces No,
te lo juro, a veces suplicaba que la dejara en paz, 
según para pensar, y era como jugar, 
a veces yo también le suplicaba,
le suplicábamos, ¿me oyes?, salud, entre varios, 
y entonces decía que , que el día veintiuno, 
y era como un capricho, jefe,
de verdad, un emperramiento, 
lo decía su mamá también,
ahora podemos, digo, puede uno arrepentirse, 
echarnos la pelotita
unos a otros, ya todo, después de tanto, 
ya todo está hecho,
¿qué puedo hacer?, platicarte mientras nos echamos algo y fumamos,
decirte esto que  me asfixia,
como me asfixiaban los pleitos de entonces,
era cuando yo le decía zorra, bitch, puta y punto,
pero para mis adentros, no a ella, no me jodas,
ella no sabía, a pesar de que desde entonces 
todo estaba planeado
para el treinta de junio, 
entonces era para el día treinta,
detalles no recuerdo, I don’t, ya tiene su tiempo, 
su time agoyo fijé la fecha, ¿o ella?, 
no recuerdo, primero el treinta de junio,
después, posponiéndola, el veintiuno de julio, 
y ella diciendo que No,
pero después, frente a todos, 
ya con el montón de gente enfrente,
friends de otros años, decía que ,
tú mismo le dijiste: Date tiempo, y a mí:
Date tiempo, dense tiempo, ella no ha dicho que No,
y yo te decía: Pero tampoco que Sí,
y ella interrumpía chocando nuestros vasos:
Es demasiado tarde,
o se contradecía: Él no me da oportunidad;
era como jugar, ahora me doy cuenta, nos damos,
¿me oyes?, salud, escúchame,
era como deshojar margaritas, los días, el tiempo, 
los meses resbalándose hacia uno, 
ese viernes marcando una burbuja en esa
aplanada continuidad, como una cinta,
era darle vuelta a la superficie
como una cinta de moebius:
siempre separados 
y siempre del mismo lado de la cinta,
¿tú comprendes?, yo menos,
era torcer la realidad, como la cinta, 
torcer nuestro destino,
todo al revés para esa fecha, 
siendo una fecha tan lejana,
lejana en el futuro entonces, 
lejana en el pasado ahora,
lejos, lejos, master, salud, ¿me oyes?, 
lejos, lejana, far from
de esta perra suerte, y ni la lejanía la convencía, 
todos presionándola, bajaba los ojos, 
esos enormes ojos de vaca,
en serio, no te rías, 
y entonces la atacábamos entre todos,
yo le decía: bicha, el veintiuno, de bitch, por puta,
y ella furiosa, más se negaba: Nunca, 
lo decía con un marlboro tembloroso en los labios:
Jamás, o una copa, 
o un salem bailarín en sus dedos:
Ni lo pienses,
pero mírame, maestro, te decía que ella furiosa,
y nosotros: bicha el veintiuno, ella furiosa, 
no tanto por bitch
sino por la fecha acercándose, comin’on boss, salud,
no estés mirando a la ventana, 
sírvete otra,  te decía que,
bueno, la onda era que se resistía, 
se nos iba el tiempo, se le iba,
como a ti y a mí ahora,
platicando, nunca estuvo en mis manos,
se lo dije, siempre se me escurrió
de entre los dedos, yo sí se lo decía:
Nunca he sido tu absoluto dueño,
nunca en cuatro años, cosa así,
siempre la cinta que te dije separándonos
a pesar de estar juntos, y entre más lejos me iba
más cerca estaba de ella, más cerca,
¿cuántas veces me fui de su lado?, ¿cuántas?,
y siempre volvía, porque entre más lejos, 
más la sentía en mí,
era terrible, yu donknow, estar en otra ciudad,
mirar pelonas las paredes, ninguna foto, 
oír radio, fumar,
oír No renunciaré, la canción de ese entonces,
recordar a mil kilómetros de aquí 
cuando ella me decía:
Esa es para ti, y era No renunciaré
¡de ella para mí!,
todo eso se me agolpaba,
eso yo lo recordaba recorriendo vitrinas, 
comprando libros,
buscando otra lavandera, yendo al cine, 
siempre en mí, everforever, master
oír la cabrona canción cuando pagaba el hotel,
cuando subía yo a autobuses desconocidos
con destinos desconocidos, todo para alejarme más,
pero era imposible: ella iba en mí,
xalitic, rutas desconocidas, landero y coss,
calles en las que me hundía hasta las orejas 
en ruidos de claxon,
de mercados, de vendedores, 
calle joaquín rodríguez, avenida orizaba, cruceros, siempre huyendo 
y siempre encontrándola 
en la última casa confundida 
en los arenales de la orilla,
y entonces yo miraba hacia el mar 
y ella caminaba sobre el mar hacia mí,
buscándome, como llamándome, 
salud, lookin’for,
y entonces yo volvía,
aún cuando Dios ya nos había 
marcado destinos separados,
pero ella me contradecía con blasfemias:
No, Dios no sabe, 
y añadía convencida  
Dios no sabe, por eso no decide qué hacer con nosotros;
nos separaba y nos unía la cinta de moebius, 
era avanzar,
como esta plática, decirte, platicarte
y tener que empezar otra vez, igual con ella,
porque avanzábamos pero quedábamos iguales, separados,
después llegó un tiempo de tos, ¿me oyes?,
pleitos a toda hora, celos, 
y la fecha quieta pero moviéndose,
fija pero caminando del mismo lado de la cinta 
sin hallarnos,
sin tener fin, como esta plática,
en que no hay fin mientras se van las horas fumando,
salud; y ahora que sentimos este golpe, 
que siento, digo, este golpe de viento fresco en la cara,
puedo decir que quizá todo estuvo mal 
desde el principio,
from the beginin’, puede ser, 
hasta que llegó el veintiuno de julio,
¿remember?, ella aguardó esperanzada el veintiuno,
desesperanzada, ve a saber, inútilmente esperanzada,
quizá limpiando los floreros, esperando, 
o sacudiendo las cortinas,
oyendo discos mientras se iba el día,
yo no supe, me imagino que sentada frente a su casa,
o en el sofá, con crucigramas,
aguardando inútilmente a que llegara la tarde
a como había esperado la mañana
y esperaría la noche, soñé que me lo dijo:
Te esperé toda la tarde, me bañé, me arreglé,
nunca llegaste, ¿por qué lo hiciste?,
tuve que mentir para salir bien vestida:
Voy al cine, mamá, Voy a visitar a miriam, mamá,
Voy a la iglesia, mamá, Voy a casarme, mamá,
Voy a esperar más años, mamá;
¿me oyes?, no te duermas, sírvete otra,
era como, no te duermas, coño,
te decía que era terrible, tú ponte en su lugar:
dejar ir las horas del veintiuno 
a como dejamos ir las horas
hoy que te platico sin parar, 
horas de decirte lo mismo,
sin fin, como moebius,
era como anticiparse a los hechos desencadenados,
anticiparse a la vida, y sin embargo, master,
recomenzarlo todo, estar en el mismo lugar como al prin/

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La palabra cortada y el giro equivale a:
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Repito el enlace del cuento de Julio Cortázar: Anillo de Moebius. La destreza técnica (universal), de Cortázar, logra un planteamiento sutil. Mi planteamiento (municipal), es brusco. ¿Cuál se acerca más al sentido de la cinta del video?
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53 relatos de fantasía, de violencia, de crueldad, de ciencia ficción, de tecnología ficción, de humor negro y de lo absurdo. En algunos cuentos asoma su nariz las matemáticas, como en el relato 'Los grados del desorden'. No todos los cuentos tienen solución o desenlace obvios, sino finales sorpresivos, o que quedan a la imaginación del lector. Hay dos con sendas variantes que el lector debe encontrar, son 'Lápiz cosmético 1' y 'Lápiz cosmético 2', cuentos distintos que parecen ser exactamente iguales. Varios de los relatos exigirán al lector una solución propia de alta exigencia como en 'El niño tiene razón'. Otro exigirá que el lector construya su propio relato, como en 'Gatito con estambre'. En otros sorprendentemente hay texto pero no hay cuento, como en 'Morir es como irse', donde el lector leerá pero en el vacío. El título de un cuento (pista: es uno breve) debe ser leído con precaución pues no es lo que se lee a golpe de vista: el título encierra una trampa. En otro se ha pretendido la construcción literaria de una cinta matemática que tiene sólo una superficie: hay que leer 'Como una cinta de Moebius', un cuento sin principio ni fin; la mitad de una palabra da la pista para recomenzar la lectura interminablemente. Hay algunos donde domina la tecnología ficción, como en ‘La piel del gato’, donde unos gatos generan electricidad para uso doméstico; tecnología ficción en aparatos diseñados para el suicidio como en ‘Armagedón’ (que es una guillotina portátil) o ‘Acero inexorable’ (esferas giratorias que matan por impacto). Dos o tres son particularmente crueles, uno de ellos: 'Cortarle las uñas al nene', que detrás del título encantador esconde una atrocidad impune. Son 53 cuentos para leer, divertir y desafiar el entendimiento. Gracias por leer. Wenceslao.


Índice

 

1.                       Cinta de Moebius

2.                       Uno nunca sabe

3.                       Marcador final

4.                       Lilí

5.                       Eurídice

6.                       El regreso es más largo

7.                       Tú lo has dicho (paráfrasis)

8.                       No tocarás su cuerpo muerto

9.                       Ariadna en el laberinto

10.                   Rocío

11.                   El muchacho que te dije

12.                   Buscarte al amanecer

13.                   Ángela agónica

14.                   La vida de cubitos

15.                   No quieren jugar con nosotros

16.                   Al alcance de los niños

17.                   La ilusión de los sentidos

18.                   Es cosa de paciencia

19.                   Nosotros también adoramos a Tania

20.                   Una caseta telefónica cercana

21.                   Quisiera un castillo sangriento

22.                   Acero inexorable

23.                   Ciudades de refugio

24.                   Lápiz cosmético 1

25.                   Lápiz cosmético 2

26.                   Galletitas

27.                   Gatito con estambre

28.                   Medalla de oro

29.                   Esos no son sus pasos

30.                   Armagedón, M. R.

31.                   El sol en la oscuridad

32.                   Hidro-plus, M. R.

33.                   Cortarle las uñas al nene

34.                   Vasito de cortal cristado

35.                   El niño tiene razón

36.                   Elektro-Plus, M. R.

37.                   Cajitas de Pandora

38.                   Cariño a los animales

39.                   Juego de niños

40.                   Melpómene iracunda

41.                   Éxodo 3:14

42.                   Podremos mirar el mar

43.                   Jardines comenzados

44.                   Cosa de nada

45.                   Los grados del desorden

46.                   Las tardes sin Cecilia

47.                   La noche

48.                   Favores recibidos

49.                   Un llanto suena a deshoras

50.                   ¿Puedo comerme a mi perro?

51.                   Nimrod

52.                   Alguienbajolalluviaenloscolumpios

53.                   El viaje que nos tiene encadenados

54.                   Morir es como irse


En España, el autor Andreu Martín tuvo la gentileza de mencionar mi libro de cuentos Uno nunca sabe (2011), en el suyo, titulado Cómo escribo novela policíaca, en una lista de autores de diversos países que escribimos sobre la violencia (la violencia del Estado, la violencia en el amor, la violencia en la literatura). Andreu Martín anotó en Cómo escribo novela policíaca. Guía del escritor (Barcelona, 2015): "La obra (de Wenceslao Vargas Márquez) consta de 46 cuentos breves, donde el autor nos ofrece historias crueles, llenas de desamparo, de violencia física y simbólica". 

    


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domingo, 3 de marzo de 2019

Los noventa años del PRI


Los noventa años del PRI
Wenceslao Vargas Márquez

El PRI cumple noventa años de existencia desde marzo de 1929 en que el general Plutarco Elías Calles (ateo, probadamente masón, probadamente espiritista) decidió, sobre el cadáver de Álvaro Obregón, su amigo y jefe, fundar un partido político que abarcara toda la vida nacional revolucionaria.

La existencia del partido (la futura existencia del partido) fue anunciada desde el mayor púlpito civil del país, desde la tribuna más alta de la patria, en el cuarto y último informe presidencial del propio Calles el 1º de septiembre de 1928. El lector no hallará fácilmente muchos o algún caso donde el nacimiento de un partido político oficial se anuncia desde la presidencia de la república, desde el ejecutivo en funciones. Rescatemos un par de párrafos del discurso de Calles:

“Hay que advertir, en efecto, que el vacío creado por la muerte del señor general Obregón intensifica necesidades y problemas de orden político y administrativo ya existentes y que resultan de la circunstancia de que serenada en gran parte la contienda político, social -por el triunfo definitivo de los principios cumbres de la Revolución, principios sociales que, como los consignados en los artículos 27 y 123, nunca permitirá el pueblo que le sean arrebatados-; serenada, decíamos, por el triunfo la contienda político-social, hubo de iniciarse, desde la Administración anterior, el período propiamente gubernamental de la Revolución mexicana, con la urgencia cada día mayor de acomodar derroteros y métodos políticos y de gobierno a la nueva etapa que hemos ya empezado a recorrer”.

Emblemas del PRI. Crédito: Merca2.0
Nótese cómo Plutarco Elías Calles (el único presidente mexicano con dos apellidos paternos) reconocía en el fallecido Obregón al iniciador de la etapa “propiamente gubernamental” de la Revolución. Era el tributo al jefe caído. Se ha hablado de que la muerte de Obregón fue un magnicidio atribuible a Calles (como el de Colosio frecuentemente atribuido a Salinas). Las dos afirmaciones carecen de sentido. Es necio suponer intenciones magnicidas en Calles sobre Obregón y en Salinas sobre Colosio. Simplemente nadie me ha podido explicar un móvil “razonable” (y perdón por el adjetivo y las comillas). Decir que el móvil de Salinas fue el discurso de marzo de 1994 (“México tiene hambre y sed dejusticia”) es afirmar una necedad. En algún otro momento el origen de esa frase la hemos rastreado hasta la Biblia y no tuvo ni tiene la gran originalidad que se le atribuye. Salinas no tuvo motivos, Calles tampoco. Sigamos con el discurso de Calles de septiembre de 1928:

“Todo esto determina la magnitud del problema; pero la misma circunstancia de que quizá por primera vez en su historia se enfrenta México con una situación en la que la nota dominante es la falta de "caudillos", debe permitirnos, va a permitirnos orientar definitivamente la política, del país por rumbos de una verdadera vida institucional, procurando pasar, de una vez por todas, de la condición histórica de "país de un hombre" a la de "nación de instituciones y de leyes"”. Y se creó el partido de “instituciones y de leyes”, a decir verdad, por su sentido pragmático, más de instituciones que de leyes.

Incubado y nacido desde el poder los delegados a la (formal) convención fundadora del partido en marzo de 1929 no tuvieron oportunidad siquiera de ponerle nombre: la convocatoria ya decía desde el principio que los delegados estaban convocados a fundar el Partido Nacional Revolucionario (PNR), abuelo del PRI. Hay analistas que plantean que ha habido realmente tres partidos, el PNR, el PRM desde 1938 y el PRI desde 1946. Para mí es uno solo desde el principio con sólo cambio de nombre y de fachada. El partido más importante del siglo XX mexicano, el PRI, es uno solo desde hace noventa años.  

El PRI nació en 1929 con la vocación autoritaria de los regímenes europeos de los años diez, veinte y treinta, el modelo ruso, el italiano y el alemán, concentradores en un solo par de manos de todo el poder del Estado: la Presidencia de la república, la dirigencia real del partido, más la erosión-subordinación de los poderes legislativo y judicial. 

Al inicio de su ciclo político Calles estuvo de visita en Alemania en agosto-septiembre de 1924, antes de tomar posesión, y vislumbró el ascenso del autoritarismo nacionalsocialista sobre la república de Eber, que era la de Weimar. 

Al final de su ciclo, en abril de 1936, cuando el general Rafael Navarro lo aprehendió  para expulsarlo del país Calles leía el libro fundacional del nacionalsocialismo, Mi lucha, escrito por quien sería el dirigente de la Alemania totalitaria. En los dos extremos de su vida política, hubo influencia en Calles del mesiánico austriaco que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.

El autoritarismo flexible (es mi definición) del PRI nunca despareció, se endureció con los años y en menos de medio siglo hizo desparecer toda oposición articulada. En las elecciones presidenciales de 1976 marchó en solitario con López Portillo como abanderado. Sólo un hombre se atrevió, sin registro, al desafío: Valentín Campa. Después de 1976 el PRI impulsó la reforma electoral de 1977. Falta saber si para que se impulsara esa reforma hubo o no alguna “recomendación” de los Estados Unidos, que veía en su patio trasero la consolidación de un horror: un autoritarismo sin opositores articulados. 

El PRI siguió cayendo en su tobogán de saqueo, corrupción y agravio, más la comisión de verdaderos despropósitos como (a partir de 2013) cesar profesores mediante una evaluación docente que no evalúa pues no observa en el aula al docente evaluado. Pagaron su culpa en las urnas del 2018. Hoy el PRI cumple noventa años de vida y desea elegir a sus próximos dirigentes con voto directo organizado por el INE. A algo igual se dirige el SNTE. Los dos más grandes monstruos políticos mexicanos, PRI y SNTE, van a un experimento democrático sin precedentes, por el que ninguno de los dos tiene vocación.

Un buen día el PRI terminó por colapsar. A partir de ese colapso del nonagenario PRI los electores depositamos, otra vez, como nuestros abuelos en 1929, todo el poder del Estado en un solo par de manos para el plazo 2018-2024. Hartos, exclamamos en las urnas: 

Hazlo tú, que levantas la mano por tercera vez’. No es López Obrador el responsable de acumular tanto poder. Hoy es, ciertamente, el presidente de la república, el fundador y jefe de su partido, líder del Legislativo con dominio en el Judicial, es vigilante de los órganos autónomos, conductor de sus propias ceremonias matutinas, vocero de sí mismo, taumaturgo civil que no necesita intérpretes ni intermediarios entre ‘su’ Estado y el ciudadano. 

Sobre los noventa años de PRI y su colapso, nada de esto lo hace López Obrador sólo porque sí. Hartos de tantos agravios, desesperados, los electores le dimos el mandato y todo el poder concentrado en sus manos para que lo cumpla.


Twitter @WenceslaoXalapa
         

domingo, 20 de enero de 2019

Construir al enemigo


Construir al enemigo
Wenceslao Vargas Márquez

¿Por qué está presionado el abogado Winckler, fiscal de Veracruz, para retirarse del cargo? Si Veracruz fuese una isla de violencia, asesinatos, secuestros, en una mar nacional de tranquilidad la respuesta sería que porque no ha hecho su trabajo, pero la violencia está generalizada. ¿Entonces? 

La respuesta es que el fiscal, quien llegó al cargo bajo un gobierno de signo político distinto, es visto hoy como el enemigo, y desde el nuevo marco político se trabajará por expulsarlo por ese motivo. No, no soy panista, trato de explicarme procesos. ¿Por qué Ángel Bravo no se sostuvo ante el gobierno de Yunes?, ¿por qué Winckler no se sostiene ante el nuevo gobierno? Las razones son las mismas.

En notas anteriores he publicado que el tratadista Carl Schmitt explicó que así como la moral trata de distinguir entre lo bueno y lo malo, la estética entre lo bello y lo feo, la economía lo útil contra lo dañino, en la ciencia política, más exactamente en lo político, nos ocupamos de distinguir entre los conceptos amigo-enemigo. En el contexto político, el enemigo descrito por Schmitt, el enemigo de la vida pública, es el hostis, el enemigo en lo privado es el inimicus y no importa en esta nota.

Winckler sería un hostis en el nuevo marco política nacido de las urnas veracruzanas de julio de 2018, destinado a ser expulsado a cualquier precio. Luis Ángel Bravo había sido electo por nueve años para el plazo que arrancó desde enero de 2015 y hasta el 2024 pero renunció menos de una semana antes de la toma de posesión de Yunes, en noviembre de 2016. ¿En la decisión tuvo que ver su desempeño, bueno, regular o pésimo? No, la razón es que se convirtió en hostis en el nuevo marco político nacido en las elecciones que ganó el PAN en ese año.

Se cambian los nombres y en 2019 se repite con Winckler el esquema amigo-enemigo. Bravo tuvo cercanía-amistad con el gobernador que lo nombró, Winckler la tuvo con el suyo y perdió esa relación con el nuevo. El nuevo gobierno buscará a su propio fiscal bajo el mismo esquema y con cualquier justificación, por ejemplo la de que la fiscalía perdió eficacia. Supongamos que la persona que releve a Winckler en 2019 hace un pésimo relevo en su encargo. ¿Será relevado por ese hecho? No, porque un buen o mal desempeño administrativo no convierte a la persona física (Bravo, Winckler) en enemigo, sino la variación del contexto. 

Las marchas estudiantiles de 1968 eran perseguidas por el Estado porque sus líderes eran el hostis del momento; no se reprimía la marcha en sí sino el signo enemigo de la marcha. 

Las marchas magisteriales de 2013 contra la reforma educativa hizo que los profesores que participamos en ellas fuésemos un hostis que había que reprimir a cualquier precio: palizas y ceses, según la prioridad. 

Los docentes que no se evaluaron y perdieron su empleo, realmente no fueron despedidos sino por el hecho de desafiar la ley dictada por el Estado

Es que el Estado tiene la facultad de declarar de manera unilateral (soberana) el esquema amigo-enemigo; ese es su requisito para ser Estado.

La expulsión a cualquier precio del hostis se basa en que el hostis es el enemigo público por definición. En cierto contexto fue Bravo, en el nuevo contexto ya es Winckler. La actividad del Estado supone la existencia de lo político, lo político presupone la existencia del esquema amigo-enemigo, supone la necesidad política de la construcción del enemigo, de un enemigo, de cualquier enemigo, para que justifique la existencia de lo político. Si no, ¿de quién nos defiende el Estado? 

Umberto Eco escribió hace unos pocos años un ensayo cuyo nombre dio título a su libro Construir al enemigo, que trata precisamente de esa necesidad, necesidad a secas, porque decir ‘necesidad política’ es incurrir en una tautología, en un pleonasmo. Dicho de otra forma: si un Estado tiene alguna necesidad, esa necesidad es política. De Schmitt hemos tomado las ideas fundamentales para intentar un análisis de los casos Bravo y Winckler. De Eco hemos tomado el nombre para distinguir esta nota.

P.s.- En la edición 2203 de un semanario nacional fechada el 20 de enero, el autor Fabrizio Mejía Madrid dice que en ninguna parte de sus Memorias el político Gonzalo N. Santos (PRI, 1897-1978) escribió la frase que se le atribuye de que la moral es un árbol que da moras. 

Mi ejemplar de las Memorias

El dato no es correcto: Santos escribió la frase en la página 580 de casi mil que leí hace algún tiempo buscándola. La página corresponde al capítulo titulado El Alazán Tostado engrosa la caballada, sección Reingreso al senado. Los capítulos no están numerados; la edición la firma Grijalbo en la colección Testimonios

La frase completa dice: “Yo no sé qué opinen los moralistas, pero para mí la moral en la política es un árbol que da moras y además sé que el político debe vivir de la política y asignarse sus emolumentos según la fuerza de que disponga, pues entre más grande es su poder, más grandes son sus compromisos y responsabilidades”

Esta filosofía del servicio público hizo que la dictadura perfecta salida de su partido colapsara frente a las urnas del primero de julio.       
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