domingo, 14 de abril de 2019

De mi libro de cuentos Cinta de Moebius

La cinta de Moebius.- Es un cinta muy especial que se estudia en matemáticas superiores, en topología (que no es el estudio de los topos). A veces se la explicaba a mis alumnos de cálculo integral en cálculo de áreas (a los pocos que entraban). Data su descubrimiento de 1858. Wikipedia dice de ella lo siguiente, en cuanto a la aplicación al arte: 

"El artista M. C. Escher utilizó la banda de Möbius como motivo principal en diversas obras. El artista de cómics Jean Giraud usa el seudónimo de Moebius desde inicio de los 80s en su obra más experimental ligada al género de la ciencia ficción. El artista Salvador Dalí usa un diseño de la cinta de Moebius para las manillas de llave de la tina de baño de Gala, en el Castell Gala Dalí de Púbol. El libro de cuentos Queremos tanto a Glenda, del escritor argentino Julio Cortázar, publicado en 1980, cuenta con una composición titulada Anillo de Moebius. El 17 de octubre de 1996, se estrenó la película Moebius, realizada en Argentina. Dicha película hace referencia a la teoría de la cinta que lleva el mismo nombre, aplicada a una supuesta red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires ampliada. Se basa en un cuento de A. J. Deutsch, A Subway Named Moebius (1950). El estudio de arquitectura holandés UNSTUDIO realizó un edificio basado en la cinta de Moebius. Mario Levrero tituló un cuento La Cinta de Moebius, y el recorrido del relato tiene las características de la banda. La banda argentina Catupecu Machu lanzó en 2009 un álbum titulado Simetría de Moebius en alusión a la banda. Además tiene una canción con el mismo título en el álbum”. 

Mi propuesta literaria para la cinta es el siguiente relato que escribí hace varios años. En él, la palabra “prin-cipio”, interrumpida en el último renglón (prin), recicla la narración al inicio del relato, donde se halla la segunda parte de la misma palabra (cipio), haciendo el relato interminable, infinito, precisamente como la cinta de Moebius. La cinta tiene una sola cara. Dos personas que caminen en lados "opuestos" de la cinta realmente estan del mismo (único) lado de la cinta. A eso alude el cuento. Antes, un video explicativo:




Ahora mi relato: 
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Cinta de Moebius

-cipio, on the beginin’, y comenzar de nuevo,
¿no es terrible?, de anticiparse a todo
de anticiparse a los hechos desencadenados
o anticiparse a la vida estando solos, o las dos cosas,
era como haber esperado antes
de tiempo, antes master
antes de la fecha que habíamos
marcado, del veintiuno, del viernes planeado, 
sí la conociste cómo no, sólo que no te acuerdas, boss,
claro: serán como cuatro años, tres o cuatro años, entonces todo tranqui,
master, los pleitos fueron después, mucho después, 
en esas fechas no, salvo que lo negaba:
a veces decía , a veces No,
te lo juro, a veces suplicaba que la dejara en paz, 
según para pensar, y era como jugar, 
a veces yo también le suplicaba,
le suplicábamos, ¿me oyes?, salud, entre varios, 
y entonces decía que , que el día veintiuno, 
y era como un capricho, jefe,
de verdad, un emperramiento, 
lo decía su mamá también,
ahora podemos, digo, puede uno arrepentirse, 
echarnos la pelotita
unos a otros, ya todo, después de tanto, 
ya todo está hecho,
¿qué puedo hacer?, platicarte mientras nos echamos algo y fumamos,
decirte esto que  me asfixia,
como me asfixiaban los pleitos de entonces,
era cuando yo le decía zorra, bitch, puta y punto,
pero para mis adentros, no a ella, no me jodas,
ella no sabía, a pesar de que desde entonces 
todo estaba planeado
para el treinta de junio, 
entonces era para el día treinta,
detalles no recuerdo, I don’t, ya tiene su tiempo, 
su time agoyo fijé la fecha, ¿o ella?, 
no recuerdo, primero el treinta de junio,
después, posponiéndola, el veintiuno de julio, 
y ella diciendo que No,
pero después, frente a todos, 
ya con el montón de gente enfrente,
friends de otros años, decía que ,
tú mismo le dijiste: Date tiempo, y a mí:
Date tiempo, dense tiempo, ella no ha dicho que No,
y yo te decía: Pero tampoco que Sí,
y ella interrumpía chocando nuestros vasos:
Es demasiado tarde,
o se contradecía: Él no me da oportunidad;
era como jugar, ahora me doy cuenta, nos damos,
¿me oyes?, salud, escúchame,
era como deshojar margaritas, los días, el tiempo, 
los meses resbalándose hacia uno, 
ese viernes marcando una burbuja en esa
aplanada continuidad, como una cinta,
era darle vuelta a la superficie
como una cinta de moebius:
siempre separados 
y siempre del mismo lado de la cinta,
¿tú comprendes?, yo menos,
era torcer la realidad, como la cinta, 
torcer nuestro destino,
todo al revés para esa fecha, 
siendo una fecha tan lejana,
lejana en el futuro entonces, 
lejana en el pasado ahora,
lejos, lejos, master, salud, ¿me oyes?, 
lejos, lejana, far from
de esta perra suerte, y ni la lejanía la convencía, 
todos presionándola, bajaba los ojos, 
esos enormes ojos de vaca,
en serio, no te rías, 
y entonces la atacábamos entre todos,
yo le decía: bicha, el veintiuno, de bitch, por puta,
y ella furiosa, más se negaba: Nunca, 
lo decía con un marlboro tembloroso en los labios:
Jamás, o una copa, 
o un salem bailarín en sus dedos:
Ni lo pienses,
pero mírame, maestro, te decía que ella furiosa,
y nosotros: bicha el veintiuno, ella furiosa, 
no tanto por bitch
sino por la fecha acercándose, comin’on boss, salud,
no estés mirando a la ventana, 
sírvete otra,  te decía que,
bueno, la onda era que se resistía, 
se nos iba el tiempo, se le iba,
como a ti y a mí ahora,
platicando, nunca estuvo en mis manos,
se lo dije, siempre se me escurrió
de entre los dedos, yo sí se lo decía:
Nunca he sido tu absoluto dueño,
nunca en cuatro años, cosa así,
siempre la cinta que te dije separándonos
a pesar de estar juntos, y entre más lejos me iba
más cerca estaba de ella, más cerca,
¿cuántas veces me fui de su lado?, ¿cuántas?,
y siempre volvía, porque entre más lejos, 
más la sentía en mí,
era terrible, yu donknow, estar en otra ciudad,
mirar pelonas las paredes, ninguna foto, 
oír radio, fumar,
oír No renunciaré, la canción de ese entonces,
recordar a mil kilómetros de aquí 
cuando ella me decía:
Esa es para ti, y era No renunciaré
¡de ella para mí!,
todo eso se me agolpaba,
eso yo lo recordaba recorriendo vitrinas, 
comprando libros,
buscando otra lavandera, yendo al cine, 
siempre en mí, everforever, master
oír la cabrona canción cuando pagaba el hotel,
cuando subía yo a autobuses desconocidos
con destinos desconocidos, todo para alejarme más,
pero era imposible: ella iba en mí,
xalitic, rutas desconocidas, landero y coss,
calles en las que me hundía hasta las orejas 
en ruidos de claxon,
de mercados, de vendedores, 
calle joaquín rodríguez, avenida orizaba, cruceros, siempre huyendo 
y siempre encontrándola 
en la última casa confundida 
en los arenales de la orilla,
y entonces yo miraba hacia el mar 
y ella caminaba sobre el mar hacia mí,
buscándome, como llamándome, 
salud, lookin’for,
y entonces yo volvía,
aún cuando Dios ya nos había 
marcado destinos separados,
pero ella me contradecía con blasfemias:
No, Dios no sabe, 
y añadía convencida  
Dios no sabe, por eso no decide qué hacer con nosotros;
nos separaba y nos unía la cinta de moebius, 
era avanzar,
como esta plática, decirte, platicarte
y tener que empezar otra vez, igual con ella,
porque avanzábamos pero quedábamos iguales, separados,
después llegó un tiempo de tos, ¿me oyes?,
pleitos a toda hora, celos, 
y la fecha quieta pero moviéndose,
fija pero caminando del mismo lado de la cinta 
sin hallarnos,
sin tener fin, como esta plática,
en que no hay fin mientras se van las horas fumando,
salud; y ahora que sentimos este golpe, 
que siento, digo, este golpe de viento fresco en la cara,
puedo decir que quizá todo estuvo mal 
desde el principio,
from the beginin’, puede ser, 
hasta que llegó el veintiuno de julio,
¿remember?, ella aguardó esperanzada el veintiuno,
desesperanzada, ve a saber, inútilmente esperanzada,
quizá limpiando los floreros, esperando, 
o sacudiendo las cortinas,
oyendo discos mientras se iba el día,
yo no supe, me imagino que sentada frente a su casa,
o en el sofá, con crucigramas,
aguardando inútilmente a que llegara la tarde
a como había esperado la mañana
y esperaría la noche, soñé que me lo dijo:
Te esperé toda la tarde, me bañé, me arreglé,
nunca llegaste, ¿por qué lo hiciste?,
tuve que mentir para salir bien vestida:
Voy al cine, mamá, Voy a visitar a miriam, mamá,
Voy a la iglesia, mamá, Voy a casarme, mamá,
Voy a esperar más años, mamá;
¿me oyes?, no te duermas, sírvete otra,
era como, no te duermas, coño,
te decía que era terrible, tú ponte en su lugar:
dejar ir las horas del veintiuno 
a como dejamos ir las horas
hoy que te platico sin parar, 
horas de decirte lo mismo,
sin fin, como moebius,
era como anticiparse a los hechos desencadenados,
anticiparse a la vida, y sin embargo, master,
recomenzarlo todo, estar en el mismo lugar como al prin-

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La palabra cortada y el giro equivale a:
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Repito el enlace del cuento de Julio Cortázar: Anillo de Moebius. La destreza técnica (universal), de Cortázar, logra un planteamiento sutil. Mi planteamiento (municipal), es brusco. ¿Cuál se acerca más al sentido de la cinta del video?
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1.                      Uno nunca sabe
2.                      Vasito de cortal cristado
3.                      Cosa de nada
4.                      Lilí
5.                      Eurídice
6.                      El regreso es más largo
7.                      Tú lo has dicho (paráfrasis)
8.                      Ahora es el orgullo
9.                      Ariadna en el laberinto
10.                  Rocío
11.                  El muchacho que te dije
12.                  Buscarte al amanecer
13.                  Ángela agónica
14.                  La vida de cubitos
15.                  No quieren jugar con nosotros
16.                  Al alcance de los niños
17.                  La ilusión de los sentidos
18.                  Es cosa de paciencia
19.                  Nosotros también adoramos a Tania
20.                  Una caseta telefónica cercana
21.                  Quisiera un castillo sangriento
22.                  Cinta de Moebius
23.                  Acero inexorable
24.                  Ciudades de refugio
25.                  Lápiz cosmético 1
26.                  Lápiz cosmético 2
27.                  Galletitas
28.                  Gatito con estambre
29.                  Medalla de oro
30.                  Esos no son sus pasos
31.                  Armagedón, M. R.
32.                  El sol en la oscuridad
33.                  Hidro-plus, M. R.
34.                  Cortarle las uñas al nene
35.                  Marcador final
36.                  El niño tiene razón
37.                  La piel del gato
38.                  Cajitas de Pandora
39.                  Cariño a los animales
40.                  Juego de niños
41.                  Melpómene iracunda
42.                  Éxodo 3:14
43.                  Podremos mirar el mar
44.                  Jardines comenzados
45.                  Los grados del desorden
46.                  El viaje que nos tiene encadenados
47.                  Morir es como irse


47 relatos de fantasía, de violencia, de crueldad, de ciencia ficción, de tecnología ficción, de humor negro y de lo absurdo. En algunos cuentos asoma su nariz las matemáticas, como en el relato 'Los grados del desorden'. No todos los cuentos tienen solución o desenlace obvios, sino finales sorpresivos, o que quedan a la imaginación del lector. Hay dos con sendas variantes que el lector debe encontrar, son 'Lápiz cosmético 1' y 'Lápiz cosmético 2', cuentos distintos que parecen ser exactamente iguales. Varios de los relatos exigirán al lector una solución propia de alta exigencia como en 'El niño tiene razón'. Otro exigirá que el lector construya su propio relato, como en 'Gatito con estambre'. En otros sorprendentemente hay texto pero no hay cuento, como en 'Morir es como irse', donde el lector leerá pero en el vacío. El título de un cuento (pista: es uno breve) debe ser leído con precaución pues no es lo que se lee a golpe de vista: el título encierra una trampa. En otro se ha pretendido la construcción literaria de una cinta matemática que tiene sólo una superficie: hay que leer 'Como una cinta de Moebius', un cuento sin principio ni fin; la mitad de una palabra da la pista para recomenzar la lectura interminablemente. Hay algunos donde domina la tecnología ficción, como en ‘La piel del gato’, donde unos gatos generan electricidad para uso doméstico; tecnología ficción en aparatos diseñados para el suicidio como en ‘Armagedón’ (que es una guillotina portátil) o ‘Acero inexorable’ (esferas giratorias que matan por impacto). Dos o tres son particularmente crueles, uno de ellos: 'Cortarle las uñas al nene', que detrás del título encantador esconde una atrocidad impune. Son 47 cuentos para leer, divertir y desafiar el entendimiento. Gracias por leer. Wenceslao.


En España, el autor Andreu Martín tuvo la gentileza de mencionar mi libro de cuentos Uno nunca sabe (2011), en el suyo, titulado Cómo escribo novela policíaca, en una lista de autores de diversos países que escribimos sobre la violencia (la violencia del Estado, la violencia en el amor, la violencia en la literatura). Andreu Martín anotó en Cómo escribo novela policíaca. Guía del escritor (Barcelona, 2015): "La obra (de Wenceslao Vargas Márquez) consta de 46 cuentos breves, donde el autor nos ofrece historias crueles, llenas de desamparo, de violencia física y simbólica". 

    


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