miércoles, 12 de febrero de 2020

Un impeachment mexicano de 1830


Un impeachment mexicano de 1830
Wenceslao Vargas Márquez

Concluyó la posibilidad de que el presidente de los Estados Unidos fuese destituido de su cargo mediante un proceso de juicio político que los norteamericanos llaman impeachment

El resultado ya era conocido por los expertos dada la mayoría republicana en el Senado norteamericano. El impeachment sajón equivale a nuestro juicio político, normado en el artículo 110 de nuestra Constitución. De resultar destituido su cargo lo habría ocupado el vicepresidente norteamericano.

V. Guerrero. Imagen Wikipedia.
Recién había nacido nuestra república un proceso similar lo vivieron nuestros tatarabuelos en México en 1829-1830 cuando se aplicó un procedimiento equivalente en contra del presidente Vicente Guerrero, masón del Rito Yorkino, apenas el segundo presidente mexicano. Ubiquemos el contexto:

Después de Guadalupe Victoria el triunfador de la elección presidencial de 1829 fue Manuel Gómez Pedraza, masón ingresado a las logias en La Habana en 1821, según confesión dada en uno de sus escritos. 

Guerrero y el infaltable xalapeño Santa Anna dieron al traste con la elección y Gómez Pedraza debió renunciar a su derecho a tomar el cargo, se exilió, y en abril de 1829 subió a la presidencia Guerrero (¿golpe de Estado?; que respondan los expertos). Los adversarios de Guerrero, los fifís del momento, guardaron su inconformidad y a  fines de 1829 se le rebelaron con el plan de Jalapa. 

Por la asonada, Guerrero fue, a su vez, destituido mediante un doble proceso, militar por un lado y político por el otro. Hubo excesos.

El historiador Méndez Pérez dice en un trabajo suyo: “en los debates legislativos se pretendió declarar al general Guerrero con incapacidad moral para gobernar, es decir, se le consideraría un demente. La intervención del diputado don Andrés Quintana Roo fue vital para impedirlo, de manera que la resolución no se basó en ninguna situación mental del presidente.”. Quintana Roo era el esposo de Leona Vicario, la mujer cuya vida se celebra en 2020.

Dice Méndez: “como puede verse, don Vicente Guerrero no fue destituido de la presidencia de la República. La Constitución de 1824 no concedía esa facultad al Congreso. El general continuaba con el carácter de titular del Ejecutivo federal, aunque no se desempeñara como tal. Bustamante, por lo mismo, se hizo cargo del Ejecutivo con el carácter de vicepresidente”. 

Añade Méndez: el 10 de enero de 1830, fecha en la que debía reunirse el consejo de guerra ordinario, el defensor del general Guerrero, Francisco Cosío, presentó un escrito de descargo. Cosío afirmaba que la incapacidad moral, término no aprobado por el Congreso, equivalía a carecer de facultades intelectuales y discursivas. Así pues, el general Guerrero no era capaz de cometer sedición, ni de reunir individuos para un pronunciamiento. No sirvió el alegato. 

De esta manera, con un arreglo típicamente mexicano, donde las cosas son y no son al mismo tiempo, Guerrero resultó separado del cargo el 4 de febrero de 1830 con un párrafo de 10 palabras (y una abreviatura). 

Decía lo siguiente: “El C. general Vicente Guerrero tiene imposibilidad para gobernar la República” (Ver México a través de los siglos, tomo VII). Tuvo menos suerte que Trump cuando en nuestro país los grandes asuntos públicos se arreglaban con abrazos, sino con balazos y fusilamientos. Subió a la presidencia Bustamante con la figura de vicepresidente en ejercicio (sus malquerientes le decían Brutamante; horror). Guerrero sería fusilado en febrero de 1831.

No tengo en la memoria si algún presidente aparte de Guerrero sufrió un juicio en el Poder Legislativo y fue destituido o inhabilitado para ejercer la presidencia. La mayoría de nuestros gobernantes (sobre todo en el siglo XIX) fueron destituidos por la simple fuerza de las armas. 

Otros renunciaron. Maximiliano renunció (abdicó). Porfirio Díaz renunció, Madero formalmente renunció, Pascual Ortiz Rubio renunció. Parece que Guerrero ha sido el único presidente mexicano con impeachment en contra. Trump sobrevivió a su impeachment, Guerrero no.

Post data.- Benito Juárez hizo laica la vida pública de México con las leyes de Reforma. Las leyes se hicieron constitucionales con Sebastián Lerdo de Tejada pero el concepto de laicidad para la república, la definición de ‘laica’ para la república llegó a la Constitución hasta el 30 de noviembre del año 2012, fin del sexenio federal del PAN. Llama la atención que en el actual debate de si se está diluyendo o no el Estado laico, las logias masónicas estén ausentes. Correctamente el presidente López Obrador ya fijó su postura diciendo que no contribuirá a esa erosión y que la república es laica y seguirá laica. Excelente. Pero las grandes logias masónicas mexicanas, en general, no tienen gran presencia, presencia alguna en el debate.

Twitter @WenceslaoXalapa         

domingo, 12 de enero de 2020

Sociedades secretas: Leona Vicario

Sociedades secretas: Leona Vicario
Wenceslao Vargas Márquez

El año 2019 estuvo dedicado oficialmente a Emiliano Zapata. El 2020 el Senado lo dedica a la insurgente Leona Vicario. Aquí haremos un apunte respecto de Vicario pero en relación con la sociedad secreta en la que participó. 

Las sociedades secretas han tenido influencia en nuestra historia. Ignacio I. Madero se lanzó a la revolución por la razón de que así se lo indicaron los espíritus a los que consultaba en sus sesiones espiritistas. Madero fue espiritista y masón. Calles fue masón, espiritista y rosacruz. Masones del Rito Escocés fueron Santa Anna, Victoriano Huerta y Carlos Salinas, éste último de la logia Fleming.

Los Guadalupes, Virginia Guedea, Unam. Portada.

En ocasión del año 2020, que le será dedicado por decisión del Senado, hoy queremos recuperar a la insurgente Leona Vicario y comentar de ella algo fuera de lo común: la sociedad secreta a la que perteneció. La sociedad se llamó Los Guadalupes y sirvió como medio de comunicación, espionaje y apoyo, entre los insurgentes en los primeros años de la guerra. A ella perteneció esta mujer que tuvo para la posteridad el extraño nombre de Leona.

Dice la historiadora Vazquez Semadeni: “Los Guadalupes fue el nombre que se otorgó a una sociedad establecida alrededor de 1811, compuesta por abogados, eclesiásticos, propietarios, comerciantes y algunos nobles. Su sitio de operaciones fue la ciudad de México. Sus miembros no se reunían y muchas veces ellos mismos no sabían quiénes eran los otros integrantes de la sociedad. Guardaron absoluto secreto sobre su organización.”

Dice el insurgente Anastasio Zerecero (1799-1875) respecto de la agrupación que “la sociedad de los Guadalupes de México [que, según él, se había creado a fines de 1810 con el nombre de El Águila] estaba ya organizada en distintos grados o jerarquías, de manera que sólo los altos grados conocían y arreglaban los secretos de la política, que no se dejaban traslucir a las masas, a las que se les mandaba obrar sin darles a conocer el objeto”. Eso la hace ser sociedad secreta: secrecía y objetivo común. 

La historiadora, especialista en el tema, Virginia Guedea, explica de dónde pudo ella obtener la información acerca de esta agrupación: “Para su estudio, contamos en primer lugar con parte importante de la correspondencia quitada por los realistas a distintos jefes insurgentes, muy en particular la que José María Morelos perdiera en Tlacotepec en febrero de 1814, que incluye varias cartas de los Guadalupes y un Diario elaborado por ellos.” 

Los Guadalupes, E. de la Torre Villar, Porrúa.
Añade: “Otros testimonios lo son los distintos oficios de varios jefes y funcionarios realistas, sobre todo los del virrey Calleja, redactados unos con el fin de dar cuenta a las autoridades en España de lo que ocurría en el virreinato, y otros dirigidos a tratar de descubrir y poner fin a las actividades de los Guadalupes. Por último, las investigaciones recientes, en especial las del profesor Wilbert H. Timmons y las del licenciado Ernesto de la Torre, nos dan ya una visión clara y comprensiva de lo que fue esta sociedad.”

En el listado de integrantes de la sociedad secreta y que proporciona Virginia Guedea aparece nuestro personaje Leona Vicario. El historiador Ernesto de la Torre Villar apunta lo siguiente: “Más tarde los Guadalupes logran extraer del Colegio de Belén de las Mochas a doña Leona Vicario, a la cual ocultan varias semanas en el Pensil Mexicano de San Juanico y posteriormente conducen a la zona rebelde”. El Pensil se halla cerca del actual metro Río San Joaquín, CdMx. El libro de Ernesto de la Torre se halla muy fácilmente en Porrúa. El de Guedea, de 400 páginas, localizable en línea (bit.ly/302Ti0R).

“Sabemos que el 23 de abril de 1813 Rodríguez Alconedo colaboró (…) en la evasión de Leona Vicario del Colegio de Belén, donde se hallaba confinada mientras la Junta de Seguridad le seguía proceso por habérsele descubierto correspondencia con los insurgentes”. “A su vez, por la causa seguida a Leona Vicario y que se iniciara a principios de 1813, sabemos que ésta mantenía correspondencia con su primo Fernández de San Salvador”. Una fuente informativa es la “Declaración de Leona Vicario, México, 16 de marzo de 1813, en Causa instruida contra Doña Leona Vicario y sus cómplices”. Los Guadalupes usaban números para distinguirse: don número primero, don número dos, don número 7, don número 12. Al parecer Leona firmaba como “Doña L.”

La sociedad (por cierto, no masónica; la masonería es otra cosa) tuvo también entre sus filas a quien después sería el primer presidente de la república. Apunta Guedea: “Se trata de Miguel Fernández Félix, cuyo nombre insurgente fue el de Guadalupe Victoria, pasante del licenciado Juan Nazario Peimbert y Hernández y a quien (Anastasio) Zerecero ha señalado como integrante de los Guadalupes”.

Leona se enfrentó a su familia, profundamente conservadora, y apoyó a la insurgencia. Un tío suyo pasó a la historia entre otras cosas por escribir en 1812 un opúsculo largamente titulado ‘Desengaños que a los insurgentes de Nueva España seducidos por los francmasones agentes de Napoleón, dirige la verdad de la religión católica y la experiencia’ (bit.ly/2shSnx4), escritos por el doctor don Agustín Pomposo Fernández de San Salvador. Agustín Pomposo era el tío que la acosaba para que dejara su simpatía por las filas insurgentes. 

Leona ejerció también el periodismo. Perdió a su familia y a sus propiedades por seguir su convicción de apoyo hacia Andrés Quintana Roo, novio y esposo, después de haber tenido Leona una relación fallida con Octaviano Obregón.

Nació en 1789 y murió en 1842 a los 53 años de edad. A esta mujer, Leona Vicario, el Senado le dedica el año 2020 por ser Benemérita Madre de la Patria, según decreto. Merecido. Ojalá quienes organicen las celebraciones y rememoren su vida no se olviden de la sociedad secreta (no masónica) a la que con convicción perteneció.   

Twitter @WenceslaoXalapa