domingo, 12 de julio de 2015

Porfirio Díaz, nuestro pelícano

Porfirio Díaz, nuestro pelícano
Wenceslao Vargas Márquez

El hombre del centenario luctuoso en curso (somos hijos de una cultura occidental decimal), Porfirio Díaz Mori, nació en Oaxaca en 1830, murió en Francia en 1915, hace cien años. Terminó la carrera de abogado, trabajó en un bufete y fue un equivalente de profesor universitario (de latín, de derecho Natural y derecho de gentes) antes de optar por las armas. Luchó desde los 25 años de edad contra la dictadura de Santa Anna (1853-55) y debió huir para salvar su vida.

Mis ejemplares de las Memorias de Díaz


Sus Memorias, en dos tomos de 300 páginas cada uno, no son fácilmente localizables; se conservan gracias a que las dictó a Matías Romero en 1892, en pleno ejercicio presidencial. Remata el segundo tomo con su hoja de servicios militares que arranca en diciembre de 1856 y terminan en octubre de 1881 para un total de 32 años 6 meses de servicio. Mis dos tomos están fechados en 1983 y se avisa en el colofón que se tiraron 25,000 ejemplares. No rescata Matías Romero el indudable paso de Porfirio Díaz por las logias y ritos masónicos de los que llegó a ser dirigente.

Porfirio Díaz fue masón y quizá sea el presidente de México de quien más tenemos fuentes documentales. 

En mi trabajo La masonería en la presidencia de México (2010) le dedico una treintena de páginas a este presidente mexicano que perteneció a las logias usando el nombre simbólico de Pelícano, en alusión a Cristo (que daba las sangre por sus hijos; puede leerse Alighieri, la Divina Comedia, Paraíso, canto XXV: 113). Cristo es también el nombre de la logia en que Díaz militó. 

Benito Juárez usó el nombre simbólico de Guillermo Tell. En el espiritismo Madero usó el de Bhima. Hoy la masonería usa menos de esta costumbre de ocultar el nombre propio a través de un nombre simbólico. 

Un autor puntualiza la fecha de ingreso a logias. Afirma Pablo Serrano Álvarez en una publicación del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas de las Revoluciones de México (INEHRM) que Díaz ingresó a la masonería el 2 de abril de 1852 en Oaxaca, a los 22 años de edad.

Estuvo primero en el Rito Nacional Mexicano y luego en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado donde obtuvo el grado 33º que es el más alto de ese rito; en el Rito Nacional Mexicano el más alto es el 9º que también obtuvo; igual ocurrió con Madero en ambos ritos en 1911 porque la masonería mexicana es absolutamente obsequiosa con el poderoso. 

Dirigió en calidad de vicepresidente una asociación masónica norteamericana de ex militares titulada Masonic Veteran Association  of the Pacific Coast (MVAPC, 1901) donde fungía como (M)ost (W)horshipful and (Ill)ustrious (Bro)ther Porfirio Diaz, 33th, Right VenerableGrand Vice-President for Mexico of the MVAPC. 




En 2010 se exhibió la película El Atentado dirigida por Jorge Fons basada en un libro de Álvaro Uribe (2007). En ella el tema masónico se pasa de largo. A mi juicio no hay razón para negarle el regreso a su patria natal.

Otro caso discutido como el de Díaz es el de Victoriano Huerta, conocido por sus adversarios con el tímido apodo de El Chacal, aunque de los tiranos mexicanos ha sido quien ha llegado al poder por la vía técnica más limpia: la renuncia del presidente anterior, Pedro Lascuráin, y su ascenso a la presidencia con el aval del congreso mexicano. Sus restos descansan en los Estados Unidos. 

A veces, también, se está en territorio mexicano sin estar. Iturbide es un ejemplo. Se hallan sus restos en la capital pero podemos hacer de cuenta que no estuvieran en territorio mexicano. Su tierra mortuoria en Padilla, Tamaulipas, fue inundada por la presa Vicente Guerrero desde 1971; menos para resolver un problema hidráulico, y más para borrar su recuerdo.

No es difícil suponer que la negativa de políticos a aceptar el retorno de los restos mortales de Díaz se deba a que sientan que les queda enorme ese apellido. Hace poco en un programa de TV un comentarista decía que en pueblos perdidos en la geografía nacional es fácil hallar una cancha de basket hecha por Luis Echeverría y un kiosko central hecho por Porfirio porque -pienso yo- que Díaz se dedicó a construir para el futuro.

Construyó amplia obra material pero Díaz cerró los ojos ante la insultante desigualdad en la distribución de la riqueza que se esmeró en generar, apoyado en Limantour. Pero lo mismo hace el PRI hoy, cerrar los ojos. Díaz cerró los ojos ante los salarios deprimidos que nunca mejoró y apaleó hasta donde pudo a los nacientes sindicatos y agrupaciones gremiales mexicanos. Pero lo mismo hace el PRI hoy, apalear salarios y gremios y luego cerrar los ojos. 

Díaz cerró los ojos cuando las cargadas mediáticas y elitistas lo ascendían al poder sobre los hombros de una minoría rapaz, impune, positivista y científica, minoría que hizo de México "un almacén logrado por avaricia y robo" (Pellicer). Pero lo mismo ha hecho el PRI hoy, cerrar los ojos y los oídos cuando se denuncia que el país está secuestrado por minorías políticas y económicas que depredan los pocos recursos nacionales que son recursos de todos.

Díaz se aferró al poder y cometió un error al reelegirse para el sexenio 1904-1910, y todavía peor, reelegirse en 1910, pero el mismo error tuvo Juárez al reelegirse en 1871. Para Juárez, entonces (1871), ya estaban políticamente lejanos los desafíos de la república central, de la reforma y del segundo imperio pero no supo, no supieron Díaz y Juárez retirarse a tiempo. 

Obregón y Díaz tuvieron debilidades paralelas. A Obregón le pareció injusto que siendo sostén militar de Carranza este escogiera al civil Bonillas como sucesor presidencial. A Díaz le pareció injusto que siendo el sostén militar de Juárez este escogiera al civil Lerdo de Tejada como su sucesor. 

Díaz y Obregón fueron exitosos en sus protestas y al hacerlas triunfar crearon regímenes personalistas más o menos estables a corto plazo pero con dirigentes ciegos y sordos para eventuales transformaciones políticas. Obregón tampoco supo retirarse a tiempo, murió asesinado al reelegirse. Todos han tenido aciertos y errores.

¿Pueden, entonces, deben volver los restos de Porfirio Díaz al país? Repasemos lo que hicieron otros presidentes en otros momentos: El presidente Sebastián Lerdo de Tejada (masón del Rito Nacional Mexicano) recibió vivo, en 1874, a Antonio López de Santa Anna y a su esposa apenas 20 años después de la última presidencia (1855) del maldito de nuestra historia nacional. Eran otras las reciedumbres y las tallas políticas. 

El propio Díaz recibió en 1889 el cadáver de Lerdo de Tejada, muerto en Nueva York, en el exilio, a raíz de su frustrada lucha contra el triunfante Díaz. Díaz triunfante recibió el cadáver del derrotado Lerdo apenas 13 años después de la presidencia (1876) de su inteligente enemigo íntimo. 

No puede ser que 104 años después de su caída y exilio (1911) y 100 años después de su muerte (1915) los gobiernos y la sociedad de hoy no podamos recibir el cadáver de Porfirio Díaz Mori, nuestro Pelícano. 

Sobre todo si son un cadáver y una tumba que en Montparnasse acumulan sobre sí, muy silenciosamente, un largo siglo de ceniza y polvo.


***







 

domingo, 26 de abril de 2015

Francisco I. Madero, espiritista

Francisco I. Madero, espiritista
Wenceslao Vargas Márquez

La revolución de 1910 no comenzó más que por un solo motivo: los espíritus de ultratumba empujaban al promotor, después el mártir y el apóstol de la historia oficial, a iniciar la guerra civil que insistentemente quiso evitar. Francisco I. Madero inició la guerra contra la dictadura de Díaz por una sola razón: Se lo ordenaban los espíritus de “Raúl” y “José”; después, un espíritu con iniciales B.J. que recuerdan al Patricio de Guelatao.
Mi ejemplar

Me tocó tener contacto con el tema hace muchos años a través de un libro publicado en la que fue la celebérrima Colección Duda de editorial Posada. El libro tenía el largo título “Madero y el Espiritismo, Las cartas y las sesiones espíritas del héroe”. La firmaba José Natividad Rosales. 

La segunda de forros decía: “Una cierta corriente de cronistas oficiales procuró ocultar durante un tiempo largo todos los documentos “espíritas” de Francisco I. Madero”. 

En la tercera explicaba: “El libro que hoy publicamos en nuestra serie no pretende ni juzgar ni caricaturizar las ideas del heroico y respetable líder del antirreeleccionismo, sino presentar un aspecto de su personalidad que tiene importancia para comprender con todas sus limitaciones la atmósfera cultural en que se produce la Revolución Mexicana de 1910”. 

El ejemplar que conservo semidestruído está fechado en el año de 1973. Lo exorna una fotografía de Madero en la que se encima la siguiente leyenda: “La cara oculta de Madero. Su correspondencia desconocida. Sus trabajos sobre Allan Kardec y otros”. Kardec era hacia fines del siglo XIX y principios del XX el gurú internacional del espiritismo e ideólogo espiritual de Madero.

En 1985 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó un epistolario en dos tomos de Madero. Hay en él cartas de todo tipo: comerciales, familiares, políticas y… espiritistas. A los escasos trabajos del tema se sumó uno fundamental debido a la investigadora Yolia Tortolero. Sorprende al lector cómo los espíritus empujan a Madero a leer la descomunal obra “México a través de los Siglos”, le “ordenan” escribir “La Sucesión Presidencial de 1910” y le indican, por fin, que debe prepararse para la lucha.

De la bibliografía disponible hice un resumen para la edición de mi propio libro titulado “La masonería en la presidencia de México” donde revisaba también la pertenencia del presidente Madero a la masonería mexicana. He tratado el tema en una colaboración anterior. Pero faltaba a todos los especialistas del tema un trabajo fundamental: El hallazgo y la publicación del principal trabajo espiritista del ex presidente que descansaba oculto en los archivos del gobierno. El trabajo fue titulado en 1911 “Manual Espírita” y lo firmaba el apóstol con el seudónimo Bhima, deidad hindú. Ese libro de un centenar de páginas era imposible de conseguir. La SHCP omitió en 1985 la incorporación del Manual al epistolario maderista.

Por fin, la autora e investigadora Catherine Mansell Mayo publicó en un solo tomo tanto un análisis del entorno político y cultural del maderismo como el Manual completo. El libro de Mansell Mayo se titula “Odisea Metafísica hacia la Revolución Mexicana. Francisco I. Madero y su libro secreto, Manual Espírita”. La autora, esposa del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens Carstens, anteriormente titular de la SHCP, ha tenido la delicada gentileza de hacerme llegar un ejemplar firmado que agradezco.


La doctora Catherine Mansell Mayo me obsequia un ejemplar de su libro

Gracias al esfuerzo de la doctora Mansell Mayo puede saber ahora el público en qué descansaba el andamiaje cultural de Madero. El Manual, publicado en 1911, está fechado en agosto de 1909 mientras Madero hace planes para enfrentar a la dictadura y tiene la siguiente dedicatoria: “El autor dedica este modesto trabajo a los nobles y grandes espíritus que lo han sacado de las tinieblas de la ignorancia, han abierto ante sus ojos esplendorosos y vastos horizontes; y han hecho que su corazón, antes frío por el egoísmo, palpite ante las miserias de la humanidad”. 

El Manual es propiedad, dice el libro, “de la Junta Permanente del Segundo Congreso Espírita de México” y autoriza su reproducción si se cita la fuente. El índice es el siguiente: 

Introducción; Cap. I Breve exposición de la doctrina espírita; Cap. II Parte Histórica: Christna, Hermes, Moisés, Jesús de Nazareth, Revelación Espírita; Cap. III Fenómenos en que se funda el espiritismo: Fenómenos anímicos, Fenómenos Espírita; Cap. IV Parte filosófica: Teoría sobre el periespíritu, Teoría sobre el desdoblamiento, Teoría sobre el fantasma espírita, Escritura mecánica, Apariciones de fantasmas visibles y tangibles, Reencarnación, Dios; Cap. V Moral espírita: Deberes del Hombre para con Dios, Oración, Padre Nuestro; Cap. VI Resumen

Madero se definía en la categoría de médium escribiente. El lector seguramente recuerda cómo la cinematografía comercial nos hace saber que los espíritus se comunican con golpecitos audibles (uno, Sí; dos, No). En medio del desarrollo de temáticas como hipnotismo, sonambulismo, reencarnación, telepatía, etc., Francisco I. Madero dice en su Manual que esa “ciencia” o “técnica” de los golpecitos audibles se llama tiptología.

DETALLES EN MI LIBRO 

Twitter @Logiasymasones

::::::::::::::::


sábado, 21 de febrero de 2015

Santa Anna, masón escocés

Santa Anna, masón escocés.
Publicado inicialmente en el 'Diario de Xalapa',  
Lunes 22 de agosto de 1994.
por Wenceslao VARGAS MÁRQ
La masonería en la presidencia de México en Amazon
Antonio López de Santa Anna es un desafortunado general que no tiene a nadie quien le escriba. Es que algunos de nuestros historiadores oficiales son redactores de sociales que nos apuran a beber una historia nacional maniquea con héroes encantadores y villanos desalmados: lo mismo que una telenovela comercial del horario vespertino.

Según esto, el xalapeño Antonio de Padua Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón fue un bandolero descomunal nacido el 21 de febrero de 1794 en la primera cuadra de lo que hoy es Xalapeños Ilustres, bautizado tres cuadras abajo y fallecido en 1876 en su cama de la ciudad de México.

Un chisme levantado en su contra lo dibuja como un dictador que gobernó más de 20 o 30 años nuestro país. Es falso.

Fue presidente 11 veces con periodos de quincena (la segunda de mayo de 1833, para cobrarla), de un mes (julio del mismo año), de tres meses, de un año (octubre de 1841 a octubre de 1842), de una semana (la última de marzo de 1847) y poco más de dos años en el undécimo periodo (marzo 1853 a agosto de 1855), todo lo cual si se suma no alcanza a constituir la palabra mágica, sexenio: apenas suman 5 años y diez meses.

Fue soldado virreinal desde 1810, insurgente (liberó una buena parte del estado de Veracruz), imperial, iturbidista, republicano a secas (proclamó la república en 1822), republicano federal, republicano centralista y autócrata en su último periodo presidencial.

Expulsó al español Barradas que quiso reconquistar México en 1829 y obtuvo entonce el generalato. Triunfador de memorables batallas, perdedor en desproporcionada guerras. 

Promotor de nuestro Himno Nacional en su undécimo periodo gubernamental (para lo cual sus empleados y amigos organizaron en 1853 un concurso que ganaron sus mismos amigos y empleados), impulsó el telégrafo, creó la secretaría de gobernación para vigilar a sus enemigos, venció a los franceses en 1838 perdiendo una pierna, venció a los norteamericanos en El Álamo en 1836, fracasó en la dirección de la guerra de 1847, salió exiliado varias veces y -septuagenario- ofreció sus servicios a Juárez y Maximiliano.

El mal necesario del siglo XIX fue este hombre -masón escocés- solicitado por todos los grupos, insultado por todos los partidos. Las siguientes son las principales referencias acerca del rito masónico en que militó:

Richard E. Chism (en Una Contribución a la Historia Masónica de México, 1899) dice que Santa Anna "se proclamaba masón del Rito Escocés, aunque en realidad no fue más que "un escocés" del partido político de aquel nombre, que desde muchos años [atrás] había sido nada más que una facción clerical".

José María Mateos (en Historia de la Masonería en México, 1884) afirma que el Plan de Cuernavaca de mayo de 1834 -que echó por tierra las reformas liberales de 1833- se redujo a proclamar la religión y los fueros, siendo entonces Santa Anna un masón escocés.

Michael Costeloe (en La Primera República Federal de México, p.130, F.C.E., 1975) sostiene que, en 1827, por haber sido electo vicegobernador de Veracruz por una legislatura de mayoría escocesa, hacía suponer que "tendía a apoyar a los escoceses". Wilfred Hardy Callcot (en Santa Anna: the Story of an Enigma that Once was Mexico", 1936, citado por Costeloe, p.130) refiere que Santa Anna estaba comprometido con el partido escocés.

Carlos María de Bustamante en su Continuación del Cuadro Histórico... (citado por Harold D. Sims en La Expulsión de los Españoles en México, 1974) informa de un rumor según el cual el vicegobernador veracruzano Santa Anna se hizo yorkino en noviembre de 1827 a los 32 años de edad.

El historiador -también masón escocés- Lucas Alamán (en Historia de México, tomo V) sostenía que uno de sus amigos tenía pruebas irrefutables de que Santa Anna se había afiliado a la sociedad escocesa durante su estancia en Yucatán (1824-25). Es muy probable que la prueba que Alamán decía que su amigo tenía sea el diploma masónico de diciembre de 1825. Véase: 

Santa Anna, masón escocés. Diploma masónico del 12 de diciembre de 1825 fechado en Yucatán. Origen y transcripción del diploma en mi libro La masonería en la presidencia de México.  

Salud, para este olvidado general, masón escocés, que no tiene a nadie quien le escriba.

Videos

***
TRANSCRIPCIÓN Y DETALLES DEL DIPLOMA, EN MI LIBRO
disponible en Amazon.

sábado, 3 de enero de 2015

2002: capicúa

2002: capicúa
Wenceslao Vargas Márquez
publicado en el Diario Política, de Xalapa, Ver., 
el 11 de enero de 2002.


Expertos en lo que algunos llaman las ciencias paralelas o las ciencias ocultas o las seudociencias (Mario Bunge) como la alquimia, la cábala, la astrología, dicen que el actual es un año capicúa. 

El más reciente año capicúa lo tuvimos en 1991 y el próximo lo tendremos en 2112. 

Un enlace de una página electrónica española explica lo siguiente: "El folclorista catalán Josep Maria Garrut i Romà sostiene que el vocablo nació en Barcelona a finales del siglo pasado. Así lo atestigua en elBoletín de la Asociación Tucumana de Folklore (1955): «Se refiere a los números cuyo comienzo y final son iguales. Generalmente a los de 5 cifras, porque su origen deriva de los billetes de tranvía... La creencia popular es que el cap-i-cua trae buena suerte para toda la jornada...". 

Boleto capicúa de venta en Mercado Libre - Argentina, 2017. 
Hay, desde luego billetes capicúa, boletos capicúa, timbres postales capicúa

Hace poco vi en una tienda departamental xalapeña un libro de Paulina López Portillo titulado El horror exhibido en el aparador con una encuadernación que yo no dudo en llamar encuadernación capicúa: abra el libro y se hallará las páginas en orden hasta la mitad, punto a partir del cual las hallará de cabeza hasta el final. Ahora cierre el libro y gírelo y se hallará con que la contraportada es la portada de otro libro. Son, pues, dos libros encontrados cabeza-y-cola en un solo volumen a como lo hacen ciertos manuales bilingües de aparatos electrodomésticos. 

Además hay años capicúas como reflejados en un espejo: 1961 o 1691 se leen con la hoja de pie o de cabeza. Los próximos años capicúas especulares serán los 6009 y el 9006. Hay un capicúa especular (y bellamente sicalíptico) que es el número 69.

Cuando es una palabra o frase la que se puede leer en ambos sentidos se dice que tenemos un palindroma. 


La palabrita significa ‘que corre en ambos sentidos’ o ‘que corre en un sentido y vuelve a correr en el contrario’. 

La raíz etimológica palin significa ‘de nuevo’ o ‘repetición’ y aparece también en palingenesia (nacer de nuevo) o palimpsesto (volver a borrar: un papiro que se usa de nuevo) o palinodia (volver a cantar; retractación pública).

Yo he sabido siempre que la palabra palindroma es grave y de género femenino porque termina en a pero el Pequeño Larousse Ilustrado (1990) habla del palíndromo (terminado en o) y dice que su género es masculino y el acento no deja dudas acerca de que la palabra es esdrújula.

El mismo diccionario dice de capicúa que es una voz femenina catalana y que se aplica a una palabra o cifra legible en ambos sentidos. Se aplica también al modo de ganar en el dominó en el que el tirador tiene una ficha aplicable a cualquier extremo del juego, es decir a la cabeza o a la cola.

Palindromas hay como Anita lava la tina, Dábale arroz a la zorra el abad, Soñad sólo los daños (de libre circulación entre diputados y senadores).

Uno en inglés para uso del imperialismo yanqui desde 1903 porque dice en siete palabras la historia entera, entera, de cierta hermana república centroamericana:
A man, a plan, a canal: Panama.

El escritor argentino Julio Cortázar ha usado un palindroma como 
Atar a la rata para escribir un cuento. Se preguntó ¿qué pasará si lo hacemos plural? Escribamos Atar a las ratas y de reversa la lectura ya no da un palindroma sino Satarsa, la ratapeludo y feo animal. 

Así, pudo escribir un excelente cuento titulado 
Satarsa adornado por un epígrafe que es uno de los mejores palindromas que yo haya leído en función de lo que sugieren las seis palabras que la componen. 

Nótese: Adán y Raza, Azar y Nada. ¿No es extraordinario? Entre paréntesis digamos que el título de su cuento Alina Reyes es anagrama de Soy la reyna ¿y?



Mi ejemplar de Abaddón, el exterminador.
Pero no sólo los palindromas tiene cultivadores de alto nivel. Ernesto Sábato propone en Abaddón, el Exterminador (1974, p. 223), la creación de la novela capicúa que se pueda leer de atrás para adelante y de adelante para atrás.

Un experimento cercano a este es la novela Rayuela del argentino Julio Cortázar donde los capítulos son intercambiables y no tanto el libro de Paulina. El editor de Sábato, Seix Barral, propone que capicúa es una palabra de dialecto italiano muy común en Buenos Aires y quiere decir capocoda, es decir, cabeza-cola. Catalana o italiana, la palabra significa lo mismo.

¿Cómo se pueden obtener números capicúa a partir de un número dado? Muy fácil: al número dado se le suma el que resulta de invertir el orden de sus cifras; se repite el proceso las veces necesarias hasta obtener un capicúa. 

Ejemplo: Partimos del número 96: 96 + 69 = 165; 165 + 561 = 726; 726 + 627 = 1353;1353 + 3531 = 4884. Reflexionemos sobre el tercer paso que nos ha arrojado el número 1353. Hay el capicúa 1221 antes de 4884 y después de 96 que fue de donde partimos.

¿Cómo garantizar que no pasemos por encima de un capicúa sin verlo? La conjetura capicúa dice que aplicando el proceso descrito anteriormente a un número natural (es decir entero y positivo) se obtiene un número capicúa en un número finito de pasos independientemente del hecho de atropellar capicúas en el camino.

Pero los capicúas no sólo sirven para perder el tiempo (o la paciencia). La versión electrónica del libro de Matemáticas de 5º grado de Primaria de la Secretaría de Educación Pública habla de los capicúas pero no explica su utilidad aún cuando propone algunos ejercicios.

Otros libros de matemáticas proponen problemas con distinto grado de dificultad para capicueros novatos o expertos. Algunos son los siguientes: ¿Cuál es el mínimo cuadrado perfecto capicúa? Creo que el 121 que es cuadrado perfecto de 11 ¿Cuántos cuadrados perfectos capicúas hay menores que 100? Entiendo que ninguno: 1, 4, 9, 16, 25, 36, 49, 64, 81. 

Otro problema: ¿Cuál es el menor número primo capicúa?. Hay cinco números primos capicúas entre 100 y 200 ¿Cuáles son? ¿Por qué no hay ningún número primo capicúa entre 400 y 700? Demuestra que todos los números capicúas entre 1000 y 2000 tienen un factor común. A mí ni me pregunten porque no tengo la más peregrina idea.

Otro problema más sencillo: Un ciclista sale a la carretera con el cuentakilómetros regresivo en esta cifra: 2002. Va a una velocidad constante y tres horas después se detiene en el próximo número capicúa. ¿A qué velocidad circula? Solución: halle el siguiente número capicúa y dividia entre el número de horas.

De un comentario radial en MVS: El capicúa triple ocurre cuando se escribe la hora, el día y el año y todos son capicúas: El 10 de enero del año 1001 a las 10:01 puede escribirse, 10:01 del 1001 del año 1001.Otro más es el 20 de febrero de 2002 a las 8 de la noche con dos minutos que puede escribirse 20:02 del 2002 del año 2002.         

No habrá ningún otro en nuestro sistema decimal y sexagesimal de nomenclatura de las horas aunque sí tendremos 30 de marzo de 3003 que se escribirá 30033003 pero ya no 40 (?) de abril de 4004.

También un capicúa es el 01 de enero del año 1010 representado 01011010, el 02 de febrero de 2020 representado 02022020 que se lee igual al revés, el siguiente será el 03 de marzo de 3030, luego  el 04044040, etc.

Otros idiomas tienen también palindromas (y personas ociosas): Hay uno muy curioso y paradójico en inglés: Aibohphobia (fear of palindromes, fobia a los palindromas).

Otro dedicado a Natasha: Ah, Satan sees Natasha. Otro en sueco: Ni talar bra latin ("hablas bien latín").

En el propio latín hay otro cuyas letras colocadas en una cuadrícula de cinco por cinco permite que se lea en todas direcciones: Sator Arepo tenet opera rotas. (Arepo the farmer holds the works in motion).

Este cuadrado mágico recuerda los cuadrados mágicos que los aritméticos y los masones estudian (Cfr. El Libro Negro de la Francmasonería, Raynaud, Diana). 



Una anfisbena. Wikipedia.
Se hace tarde. Regresemos al capicúa del dominó. El conjunto de fichas dispuesto sobra la mesa puede ser equiparable a una serpiente. La ficha por jugar puede ser colocada en cualquier extremo, es decir en la cabeza o en la cola de la serpiente.

Pues bien: hay serpientes de dos cabezas. Espero que no le venga a la memoria el rostro de algún diputado o el de un senador. No. Hablo de la anfisbena que es un ser monstruoso y quimérico.

Su biografía (propongo zoografía) puede hallarse en el Manual de Zoología Fantástica (FCE) que escribió otro argentino: Borges. Allí dice Borges que anfisbena significa en griego ‘que va en dos direcciones’, que este animal fue comentado por Plinio y que en el siglo XVII Sir Thomas Browne afirmó la imposibilidad de su existencia.

Las serpientes (como la anfisbena) nos traen de inmediato a la memoria la muerte de Cleopatra y el juego de mesa llamado Serpientes y Escaleras.



En este juego, para ascender rumbo a un casillero se usa una escalera (equiparable a éxito o derecha o luz o premio o masculino).

Para descender se usa una serpiente (homologable a derrota o izquierda u oscuridad o castigo o femenino, como en el capítulo 3 del Génesis).

Amanece. Tiro el par de dados, como con cansancio, sobre el pálido tapete verde. Se me ha hecho tarde averiguando useless facts en vez de buscar urgentes soluciones para la república.

No bien se han detenido los dados cuento los puntos y entiendo que tengo que recoger el tablero (que es mío) e irme con mis capicúas y palindromas (es decir, con mi música) a otra parte.

La razón es una y simple. Los dados me llevaron a una casilla horrorosa: me tocó serpiente.

:::::::
  Twitter @WenceslaoXalapa


domingo, 7 de diciembre de 2014

Letras de luto: Vicente Leñero

Letras de luto: Vicente Leñero
Wenceslao Vargas Márquez
Murió hace unos días el escritor Vicente Leñero y son  varias las áreas de las letras mexicanas que quedan de luto. Trabajó Leñero el periodismo, la dramaturgia, la novela, la crónica, el guion cinematográfico. ¿Cuál área pierde más con la pérdida de Vicente Leñero? Fue un ingeniero civil dedicado exitosamente a las letras.

Su trabajo periodístico ha sido más conocido que sus novelas. Trabajó en diarios nacionales y fundó el que quizá sea el semanario de información, análisis y crítica política más importante de México. Esto es muy conocido. Es menos conocido su trabajo en el guion cinematográfico o la novela. Así, quiero quedarme con dos de sus principales obras: Asesinato y Los Albañiles. Ambas narran crímenes. Ambas nos dejan en el suspenso con la borrosa solución del misterio.

La obra Asesinato (¿novela?, ¿crónica?, ¿investigación periodística?) narra la muerte de una pareja de personajes de la política y la cultura mexicana en el año de 1978. En ella, durante cierta noche del sexenio de López Portillo (octubre de 1978), fue asesinado Gilberto Flores Muñoz (secretario de Agricultura de Ruiz Cortines y director en ese año de la multimillonaria industria azucarera estatal del país), y su esposa, la escritora Asunción Izquierdo. Días antes un nieto había dicho a amigos cercanos de su propósito de asesinar a sus abuelos. Compró dos machetes y los llevó a la casa de ellos con quienes pasaba la noche pues su papá, alto funcionario del IMSS de Arsenio Farell, se hallaba en Xalapa, Ver., asistiendo a una reunión de médicos.

En la mañana del día 6 amanecieron muertos a machetazos Flores Muñoz e Izquierdo. Uno de los dos machetes comprado por el nieto Gilberto Flores Alavez estaba aún clavado en el cuerpo de la abuela y surgieron testigos fidedignos tanto de las amenazas del nieto como de la compra de las dos armas y de su introducción a la casa durante la noche del día 5. El juicio se llevó a cabo y tuvo una resolución final e inatacable apenas hace 3 años, en febrero de 2011 (así de rápido), aunque Flores Alavez recuperó su libertad física en 1991, siempre apoyado por su padre, el huérfano unigénito Gilberto Flores Izquierdo. Flores Alavez -judicialmente no responsable de los crímenes-, no ha negado en los últimos años la posibilidad de gobernar su natal Nayarit desde el PRI.

Surgen desde luego las analogías entre autores. La más señalada por los críticos es la comparación entre la obra Asesinato de Vicente Leñero y A Sangre Fría del norteamericano Truman Capote. A mi juicio son equivalentes sólo en el sentido de que narran crímenes semejantes. Capote, el asesinato del matrimonio Clutter y sus hijos a manos de dos asaltantes ocasionales en su propia casa. En cambio la obra Asesinato, de Leñero, comprende una compilación y un análisis detallado de la documentación derivada del proceso. Ambas novelas se leen con permanente suspenso.  

La otra obra suya que quiero comentar es Los Albañiles. En ella se narra otro asesinato, el de un vigilante de una obra en construcción. Vicente Leñero narra las motivaciones sicológicas para efectuar el crimen por parte de la larga lista de personajes que crea. Cada uno tiene un motivo para matar a don Jesús. La solución es incierta y es por eso que esta novela cae en lo que los especialistas llaman la noveau roman, superación de las novelas clásicas policiales (la de Agatha Christie o Ellery Queen y sus homólogos). En ellas el lector debe hallar al responsable antes que lo diga el autor; en la renovada novela policial de lo que se trata es de descubrir las motivaciones sicológicas para el crimen y dejar la respuesta final al lector-detective. De este caso es Los Albañiles. La película la actúa genialmente López Tarso en el papel de don Jesús. La recreación cinematográfica del ambiente de la obra en construcción es impresionante (y disculpen el lugar común).

Más que equiparar a Leñero con Capote, prefiero equipararlo con Jorge Ibargüengoitia. Ambos periodistas contemporáneos, ambos con estudios de ingeniería (en Jorge, parciales) ambos escribiendo novelas de crímenes, ambos dramaturgos. De Ibargüengoitia dos son las obras que más rozan las ya citadas aquí de Leñero. Se tratan de Dos Crímenes y Las Muertas. En Las Muertas, Ibargüengoitia recupera una investigación del drama social que significaron las Poquianchis en 1964, hace medio siglo, drama criminal de cuatro hermanas de las que nadie se acordó en este 2014 del cincuentenario. Pues bien: yo encuentro a Las Muertas de Ibargüengoitia a la mitad de dos extremos que son el extremo literario de A Sangre Fría de Capote y el extremo periodístico de Asesinato de Leñero. Leñero fue autor de una veintena de guiones de cine, una decena de novelas, 14 otras de teatro y tres compilaciones de cuentos. De los guiones de Leñero me queda en la memoria (y no por él, disculpen, sino por Patricia Llaca) el de La Habitación Azul.

Con Vicente Leñero se va del mundo de las letras y del periodismo un guardián de la memoria colectiva. Se van con él los memoriosos que hacen falta en estos cinco siglos de desmemoria y crímenes. Lo recordaremos con Memorial de Rosario Castellanos escrito para Tlatelolco pero que parece escrito para Ayotzinapa: “No busques lo que no hay: huellas, cadáveres… No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.

Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria... Recuerdo, recordemos”. Es pertinente preguntarle a Castellanos y a Leñero: ¿Hasta cuándo? Es ella quien contesta:

“Hasta que la justicia se siente entre nosotros”.
@WenceslaoXalapa





domingo, 30 de noviembre de 2014

Hoy: el ogro misantrópico



HOY: EL OGRO MISANTRÓPICO
Wenceslao Vargas Márquez
Por fin parece que el presidente y los políticos se preocupan por tener un México en paz. Al parecer, sólo parece (sic).

El mensaje presidencial del jueves 27 de noviembre le ha faltado la autocrítica, un centenar de renuncias y dos centenares de órdenes de aprehensión para que fuese creíble y para que genere la esperanza que debe generar. Un golpe de mano como los que se ha acostumbrado en el inicio de cada sexenio federal. Pero no: siguen al cargo los mismos a quienes se les ha acabado su Camelot dice un columnista nacional: “Dos años le duró al presidente Enrique Peña Nieto su Camelot, el reino fantástico y mítico del Rey Arturo que este jueves en Palacio Nacional (…) mostró que en realidad había una nación rota y corrupta, llena de desigualdades vergonzosas y agravios que no había querido ver”.
Shnagri-la en la película - 1973
¿Podrá el mensaje presidencial y sus consecuencias resolver el grave problema de injusticia de siglos que padece el país? Se ve difícil. Lo veo muy difícil. Pero no es con Camelot sino con Shangri-la con quien debemos comparar. Camelot, la sede del legendario rey Arturo es finalmente (si existieron ambos) un lugar ordinario como residencia. Es la leyenda literal quien los ha hecho míticos. En cambio Shangri-la es el lugar idílico para vivir con habitantes siempre felices. Shangri-la nació a la ficción en 1937 bajo la pluma de James Hilton en una novela. El funcionario Conway pierde rumbo en un avión y termina por llegar al idílico Shangri-la. Allí el segundo en el mando del gobierno se apellida Chang (¡no Chong!). En la película (1973) que he podido ver, Conway logra salir del paraíso pero a pesar de estar a salvo decide regresar al edén que conoció donde todo es comodidad material y espiritual. Se le acabó en dos años el feliz Shangri-la al presidente y al PRI.

Repito la pregunta. ¿Podrá el mensaje presidencial del jueves 27 resolver el grave problema de injusticia de siglos que padece el país? Ceo que no. En México, los poderosos asesinan a los débiles desde la matanza del Templo Mayor de mayo de 1520. Una relación documentada nos la dan Payno y Vicente Riva Palacio en El Libro Rojo (1520-1867) que comienza con el asesinato colectivo en Tenochtitlan y concluye en el Cerro de las Campanas con la sangre de Maximiliano, de Mejía y de Miramón. Si Payno y Riva Palacio creyeron que era el final, se equivocaron. Maximiliano, al morir frente a la metralla republicana, pidió que su sangre fuese la última derramada en el país. Se equivocó también. Después siguió la muerte y la miseria no corregidas por la revolución. Cinco siglos de sangre que incluyen 85 años de PRI no han podido resolver tantos agravios. ¿Entonces? Lo repito: ¿Podrá el mensaje presidencial del jueves 27 resolver el grave problema de injusticia de siglos que padece el país? No se ve por ningún lado que se pueda.

El pesimista es un optimista informado, dijo alguien. José María Morelos, el insurgente más lúcido, prohibió la tortura en los Sentimientos de la Nación de septiembre de 1813 (el sentimiento número 18) pero todos los días que despierta el ciudadano común el dinosaurio y la tortura todavía siguen allí. Dos siglos después debemos concluir que algo anda mal y un discurso presidencial no cambiará esta realidad. Después de la lista de El Libro Rojo siguieron las muerte de un millón de personas en la revolución, siguió Tomóchic en 1891, Madera en 1965, Tlatelolco en 1968, y luego Tlatlaya y luego Cocula y luego Ayotzinapa y en medio de ellos largas notas de desolación y hambre y desesperanza.
OGRO MISANTRÓPICO.
¿Podrá el mensaje presidencial del jueves 27 resolver el grave problema de injusticia y que ya nunca más haya un nuevo Ayotzinapa? No se ve cómo. Si quienes se propusieron ser y se presentaron como la solución (PRD y Morena), resultaron ser los nuevos facedores de entuertos, ¿qué le queda cómo esperanza al ciudadano?

En 1978 presentó Octavio Paz su texto El Ogro Filantrópico en el que enderezó una severa crítica al Estado en general y en particular al mexicano. Dijo: “El Estado del siglo XX se ha revelado como una fuerza más poderosa que la de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio sino como una máquina”. La fina pluma de Paz logró condensar en el título de su ensayo a la antinomia perfecta. Ogro y filantrópico no se llevan pero Paz los unió en esa feliz crítica. Al Estado mexicano debemos quitarle esa paradoja y dejarlo hoy como el Ogro Misantrópico porque ogro y misantropía se concilian.

Una vez más: ¿Podrá el mensaje presidencial del jueves 27 lograr que el estatal Ogro Misantrópico de hoy resuelva el grave problema de injusticia y hambre y que ya nunca más haya un nuevo Ayotzinapa? Respondo que no se ve cómo. Quizá la respuesta se considere errónea por los “idóneos” funcionarios que cobran salarios de pleno latrocinio de 200 mil o 300 mil pesos mensuales y aguinaldos de 600 mil u 800 mil en un pueblo lleno de miseria y hambre. Pregunto de nuevo ¿Podrá El Gigante Egoísta del inglés Wilde convertirse en el cariñoso y bondadoso gigante Gargantúa del francés Rabelais? Al ciudadano de a pie que vivió en los sexenios federales del PAN una cifra imprecisa que ronda los cien mil muertos y desaparecidos, la respuesta le parecerá correcta, pertinente y categórica. ¿Podrá? No.

Teniendo al mando los políticos que tenemos, que han fracasado en todos los frentes, y por su respuesta obvia, acaso lo que a ese ciudadano pueda parecerle impertinente y torpe es que a alguien se le pueda ocurrir –cinco siglos después- que necesitemos plantearnos la pregunta.

@WenceslaoXalapa