domingo, 28 de octubre de 2018

Un adjetivo muy fifí

Un adjetivo muy fifí
Wenceslao Vargas Márquez

El titular del nuevo gobierno federal en México ha sacado de la tumba y puesto de moda el adjetivo fifí. Lo ha dedicado principalmente a cierta prensa crítica. ¿Qué significa la palabra fifí, cuál es su etimología, quienes la han usado? Trataremos de responder desde nuestro sofá escudriñando el aleph (con minúsculas, porque me refiero al objeto) que Borges describió en su inteligente texto homónimo.

Una idea bastante clara del significado de fifí la hallamos en un cuento de Maupassant (francés, 1850-1893) titulado Mademoiselle Fifí, ambientada en 1870 y publicada en 1882. En el cuento se habla de unos militares y vemos cómo lo que ahora es una palabra bisílaba y aguda, eran entonces dos palabras separadas. 

En el texto se repite en francés lo que entiendo como el imperativo fi. Para acercarnos a la definición tómese nota atenta de la descripción física del personaje. Dice Maupassant: 

“En la sala se encontraban los tres oficiales de menor grado: un teniente Otto de Grossing; dos subtenientes, Fritz Scheunabourg y el marqués Wilhem d´Eyrik, un rubiecito fiero y brutal con los hombres, duro con los vencidos, y violento como un arma de fuego. Después de su entrada a Francia, sus camaradas le llamaban solamente Mademoiselle Fifí. Este sobrenombre le venía de su coquetería, de su talle delgado que se diría hecho por un corsé, por su cara pálida donde su naciente bigote aparecía apenas, y también de su costumbre que había adquirido, para expresar su soberano desprecio por los seres y las cosas, de emplear siempre la expresión francesa “fi, fi donc”, que pronunciaba con un ligero silbido”.

La parte final del párrafo dice en francés: 

“Ce surnom lui venait de sa tournure coquette, de sa taille fine qu’on aurait dit tenue en un corset, de sa figure pâle où sa naissante moustache apparaissait à peine, et aussi de l’habitude qu’il avait prise, pour exprimer son souverain mépris des êtres et des choses, d’employer à tout moment la locution française — fi, fi donc, qu’il prononçait avec un léger sifflement”. 


El personaje de Maupassant usa la expresión fi repetida. Fi, como narra Maupassant, equivale a desprecio. Quizá la palabra llegó al francés desde el inglés. El Diccionario Merriam-Webster define la palabra inglesa “fie” como “used to express disgust or disapproval” y su primer uso conocido data del siglo 14, con ese significado. Ese “disgust o disapproval” es el “desprecio” que describe Maupassant

Otro diccionario explica que la expresión francesa “faire fi de” significa despreciar. El sitio en la red expressio.fr dice que “incluso desde el siglo 13 la onomatopeya fi expresa desdén o desprecio". En 1660, Jean Nicot, en su Thresor of the French language escribe que fi se usa cuando el francés aborrece algo.

La palabra no es nueva en el español de México. Hace un siglo, el nueve de enero de 1925, José Vasconcelos le escribió a Gabriela Mistral desde México (Serge I. Zaïtzeff, UAM) recomendándole que visite Argentina: 

“No juzgue por los tipos que Ud. ha visto en Europa: el fifi es antipático en todas partes, la Argentina no es fifi sino un gran país de trabajo y de cordialidad”. 

Lo fifí significó a mediados del siglo XX algo cercano al afeminado. Recuperamos de De pelonas y fifís de Guadalupe Caro (Unam.mx) lo siguiente: 

Resulta obvia la descripción del fifí; era un hombre que no pertenecía a la masculinidad hegemónica del momento. Como identidad de género, se presentó en oposición a la pelona; sin embargo, también cuestionaba lo que se definía como masculinidad dentro de los parámetros de normalidad. Conforme a los datos obtenidos mediante un estudio sociológico, todavía en 1964 la palabra "fifí" se utilizaba para describir a los hombres afeminados”. 

Mi ejemplar de Schneider acerca de Antonieta Rivas Mercado.
Las pelonas eran las mexicanas que comenzaban a vivir con el cabello corto, el equivalente a las flappers. Las feministas de hoy deben leer el libro Obras completas de Antonieta Rivas Mercado, de Schneider, que se encuentra sin problemas en libros usados por cincuenta o cien pesos. Antonieta fue la primera flapper mexicana.
siff

Añade Guadalupe Caro: 

En principio, se solían relacionar tres características con los fifís: en primer lugar, se consideraba que el fifí era un adicto a las drogas. En segundo lugar, se aseguraba que el fifí era un desocupado y degenerado; no tenía un trabajo fijo, no era útil a la sociedad, y, por último, constantemente se tildaba al fifí de ser un ignorante incapaz de mantener una conversación a menos que tratara de temas frívolos: la moda, el partido de tenis, el fox-trot, el jazz, etcétera. La identidad del fifí implicaba más que la apariencia física; era también una serie de características del discurso de género que contravenían la representación del hombre mexicano, sano y trabajador.” 

Un texto de Alfonso Taracena titulado De lagartijo a fifí, publicado en Revista de revistas el 3 de mayo de 1935 es un texto referencial acerca del tema fifí. No he podido leerlo completo. Hay una novela de 1917 de Villalobos Reyes titulada Entre fifís. Novela de costumbres mexicanas. Otros autores proponen como equivalentes al ‘lagartijo’ y al ‘dandy’. Este último quizá ilustre mejor el sentido por ser más cercano a nosotros.

El periodista Regino Hernández Llergo, de El Universal, entrevistó a Pancho Villa en la hacienda villista de El Canutillo en mayo de 1922, un año antes de la muerte del Centauro. Durante el viaje de la Ciudad de México al norte se encontró con un fifí en el ferrocarril. Narra Hernández Llergo:

"¿Quiénes serán estas gentes?, nos preguntábamos, extrañados ante tanta gritería. Y el enigma quedó descifrado. Al final, alardeando de cansancio, metiendo a empujones un envoltorio, hizo su aparición una mujer joven, de grandes ojos negros, delgadilla, salerosa. La acompañaba un fifí. Pronto los reconocimos. Ella, María Teresa Montoya. El fifí, Julio C. Rodríguez, primer actor". 


Según el Diccionario de la Real Academia Española, fifí tiene una sola acepción. Es una "persona presumida y que se ocupa de seguir las modas”. Como vemos, la intención política del presidente electo al usar el adjetivo en realidad no se adapta a la definición gramatical del diccionario (fobia predilecta del desaparecido y muy extrañado Nikito Nipongo). 

El diccionario Oxford en línea dice de fifí: “coloquial: persona que tiene modales y actitudes delicados y exagerados”. 

López Obrador no duda en usar el adjetivo sobre sí mismo. Tras su segunda reunión con el presidente Peña, el nueve de agosto, López Obrador iba elegante, quizá con traje y corbata nuevos, por lo que reporteros lo bromearon sobre su atuendo. “Sí, ando muy fifí”, expresó, y desató risas el animal político número uno del país (cfr. Aristóteles). 

El gobernador veracruzano electo, García Jiménez, también de Morena, usó sobre sí el adjetivo cuando la boda de César Yáñez. García escribió en sus redes sociales en la noche de la boda, el 29 de septiembre a las 20:35: “Sabadaba por la noche, día de boda y ponerse fifí. Y más porque el testigo del novio fue ya sabes quién”. Al momento de redactar estos párrafos el comentario ha merecido 5 mil 500 ‘me gusta’ e interacciones y ha sido compartido 795 veces.

Si bien actualmente el adjetivo fifí comporta una crítica hacia el destinatario de parte del presidente electo, no logra tener la carga agresiva que tienen otros adjetivos; se me ocurre como ejemplo el adjetivo naco; fifí no es eso, tampoco nerd. ¿Quién se queja de ser llamado nerd? Creo que nadie, y también nadie bromea con ser o comportarse como naco

Nos hace falta Carlos Monsiváis para narrar todo lo fifí que se nos aparezca en el camino y nos hace falta Octavio Paz con otro laberinto y otra soledad para narrar los misterios que encierra el uso de este adjetivo que sacó de su tumba el candidato. No es para que se enojen tanto, tantísimo, quienes lo han recibido. 

Conociendo su etimología y su historia, hoy fifí no logra ser ofensivo. En tautología que propongo, en realidad, fifí es un adjetivo muy fifí.


::::


Twitter @WenceslaoXalapa